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Tiempos de incertidumbre

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Filemazio, personaje a caballo entre la realidad y la leyenda, sabio entre dos mundos y dos eras, geográficamente entre Oriente y Occidente, temporalmente entre los últimos tiempos del Imperio de Oriente y la pujanza de otros pueblos. Desconcertado, pues incluso la sabiduría que le habían transmitido en algo tan aparentemente inmutable ( en periodos cortos de tiempo ) como la posición aparente de las estrellas se le desvanecía.

Y uno se pregunta si en este siglo XXI a caballo entre las consecuencias de las Revoluciones Industriales y las incertidumbres generadas por el exceso de dióxido de carbono en la atmósfera no somos todos un poco él.

De nuevo esta noche ha salido la luna, ahogada en un color demasiado rojo y vago. Venus no se ve, se ha ofuscado, la punta de la pluma se ha roto en pedazos...

¿ Qué horóscopo puedes hacer esta noche, Mago ?

Yo, Filemazio, protomedico, matemático, astrónomo, quizás sabio, reducido como un ciego a dar vueltas sin fin, no tengo los conocimientos o el valor para adivinar, y permanezco aquí esperando el retorno, y debo decir, debo decirlo, que quizás soy demasiado viejo para entender, que he perdido mi mente en quién sabe qué abuso u ocio, que están mutando los astros en las noches de equinoccio.

 

O quizás yo, quizás yo, he infravalorado este nuevo dios. Leo en mis señales que algo está cambiando, si bien es un débil presagio que no dice cómo ni cuándo.

Bajaba la otra noche, casi inconscientemente  al puerto Bosphoreion, allí donde se pierde la tierra en el mar, casi hasta la nada, y luego reaparece la tierra, y ya no es Occidente. ¿ Qué le importa a este mar ser azul o verde ?

Oía los cánticos  obscenos de los embriagados, de gente de mirada malvada y vacía, hipódromo, burdel, soldados nórdicos.... Romanos y Griegos, gritad... ¿ dónde os habéis ido ? Oía maldecir en germánico y en gótico.

Ciudad absurda, ciudad extraña, de este emperador esposo de una Puta, de plebes sin mesura, laberintos e impiedad, de bárbaros que puede sepan ya de la verdad.

De filósofos, y de prostitutas, suspendida entre dos mundos y dos eras. Fortuna y edad han decidido un día no muy lejano, si bien el destino requeriría que escogiesen mi mano, pero....

Bizancio quizás es sólo un símbolo insondable, cruel y ambiguo, como esta vida. Bizancio es un mundo al que nunca me llegué a acostumbrar, Bizancio es un sueño incompleto.

Quizás Bizancio nunca ha existido, y ahora es ya de día. Lucifer ya ha salido, y se alza un poco de viento. Hace frío aquí en la torre, o quizás soy yo quién así lo siente, anciano y enfermo. Confundo vida y muerte, no sé cuál de ellas ha pasado, me cubro la cabeza con mi sombrero y dejo de sentir, y me duermo... y me duermo.

 

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03/02/2008 13:30 Autor: undiaconguccini. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

El arriesgado vuelo del ánade

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Esta canción es, obviamente, una metáfora de la vida. Es fuerte, con esa proporción de dificultades que se nos oponen, pero lo verdaderamente significativo es el final: vengan como vengan, lo importante es tirar para adelante. La canción pertenece al álbum "Amerigo", publicado en 1978 por EMI Italia.

Cinco ánades volaban hacia el Sur. Muy antes de tiempo el invierno ha llegado; cinco ánades en vuelo verás, contra el sol velado, contra el sol velado.

Ni un solo ruido en la taiga, sólo un relámpago instantáneo, un mordisco cruel: cuatro ánades en vuelo verás, y una presa caer.

Cuatro ánades en vuelo verás. Cuánto dista la tierra que las nutriva, y cuánto la tierra que las nutrirá, y el invierno ya llega, y el invierno ya llega.

El día parece no acabar jamás, blanca, sopla y ciega en el viento la nieve, sólo tres ánades en vuelo verás, y con un vuelo ya cansado.

Qué es lo que piensan, nadie lo sabrá, nada piensan el invierno  la grande llanura, y en nada el hielo que el suelo troceará con un grito que dura, con un grito que dura.

El rebaño vuela, vuela hacia el Sur, nada existe ya alrededor excepto el sueño y el hambre, sólo dos ánades en vuelo verás, y el Sur ya se vislumbra.

Cinco ánades salieron hacia el Sur, quizás sólo veremos a una llegar, pero su vuelo, sin duda significa, que era necesario volar, que era necesario volar.... que era necesario.... ¡ Volar ! 

10/02/2008 00:35 Autor: undiaconguccini. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.


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