Se muestran los artículos pertenecientes a Enero de 2008.

Un nuevo estilo

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Llevo algo así como siete años tratando de traducir TODAS las canciones de Francesco Guccini en mi página web. El fracaso ha sido absoluto. A día de hoy, en mi página personal de Telecable tengo menos canciones del vate de Pàvana que en el sitio original que mantenía en Geocities.

 

La explicación principal es la pereza: no me apetecía codificar HTML, además, las posibilidades del lenguaje para poner la canción a dos columnas, con el texto original a la izquierda, en italiano, y mi versión española a la derecha son limitadas y ninguna me convence, lo cual me desincentiva para iniciar el esfuerzo.

 

Entre tanto, ha surgido con fuerza la blogosfera, una de cuyas características es la facilidad de creación de una nueva página: basta un simple click. De modo que he tomado dos decisiones:

1) comenzar las versiones en español de las canciones de Francesco en este blog

2) ir incorporándolas a mi página web pero sin la versión original, que se obtiene con una simple búsqueda en google en múltiples sitios o se puede escuchar en el disco.

Bienvenidos y espero que disfrutéis del mismo placer que disfruto yo leyendo mis pésimas traducciones de las letras de un autor que, para mi gusto, merece más el Nobel de literatura que más de uno que lo ha ganado. Pero esa es otra historia del espacio profundo. (1)

Que tengas un buen día.

(1) Historias del espacio profundo es una serie de cómics aparecidos por entregas en una revista y, posteriormente, recogidas en un volumen, debidas a Franco Bonvicini, más conocido como Bonvi y al propio Guccini. Se trata de siete historias, si bien sólo cinco de ellas son debidas a los dos autores: las otras dos las tuvo que escribir Bonvi en solitario debido a a que Francesco se marchó inesperadamente a Estados Unidos tras los pasos de su novia de aquel momento. Pero esa es otra historia, que quizás contemos cuando dediquemos el "post" a la canción 100, Pennsylvania Ave. , una de las pocas que aún tiene entrada en mi página.

 

26/01/2008 16:16 Autor: undiaconguccini. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

Aún tengo la fuerza

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( De "Ho ancora la forza", canción con letra de Luciano Ligabue y Francesco Guccini y música de Luciano Ligabue, perteneciente al álbum "Stagioni", publicado en 2000 por EMI (sitio oficial) ).

Aún tengo la fuerza necesaria para caminar, para golpear contra las cosas por no dejarlo estar, aún tengo la fuerza que se precisa cuando dices "Empezamos de nuevo".

Aún tengo la fuerza de mirar a mi alrededor , mezclando mis palabras con dos paquetes de cigarrillos al día, de que no tenga problema en encontrarme quien quiere que sea como siempre he sido.

Vivo aquí en mi casa, en esta misma calle que nunca sabes si existe. He ido muchas veces al mundo, y del mundo he vuelto siempre con vida...

Aún tengo la fuerza de continuar contandoos mis historias de siempre; cómo puedo amar; todos esos errores que por un motivo u otro sé siempre cómo volver a cometer de nuevo.

Y aún tengo la fuerza de pedir excusas, o de cabrearme con la conciencia ofendida... De deciros que, pase lo que pase, mi parte podéis darla por segura.

Aún tengo la fuerza de no tirarme para atrás, de escoger mi vida masticando cada metro, de hacer la cuenta de los amigos que se han ido y decir: nos vemos más adelante.

Y aún tengo la fuerza de escoger palabras, por juego o por el gusto de poder desfogarme, porque, guste o no, ha resultado que es lo que sé hacer.

Vivo, siempre, aquí en mi casa, etc., etc.... 

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27/01/2008 02:05 Autor: undiaconguccini. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

La envenenada

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( De "L'avvelenata, canción del disco publicado por EMI music Italia spa en 1976 "Via Paolo Fabbri, 43" ). Letra y música de Francesco Guccini.

 

Pero si yo hubiese sabido todo esto, conocido la causa y el pretexto, las actuales conclusiones, ¿ creéis que por estos cuatro duros, esta mierda de gloria habría escrito canciones?

Está bien, admito que me he equivocado, admito mi crucifixión y que así sea, pido tiempo, soy de mi familia, por grande que esta sea , el primero en haber estudiado...

Mi padre en el fondo tenía razón cuando decía que la pensión es verdaderamente importante. Mi madre, en absoluto se equivocaba cuando decía que un licenciado vale más que un cantante. Joven ingenuo yo he perdido la cabeza, haya sido por los libros o por mi provincianismo, una polla en el culo, acusaciones de arribismo, dudas de "qualunquismo" (1) es todo lo que me queda.

Ustedes, críticos, personajes austeros, militantes severos, ruego me excusen Vuesas Señorías;

si bien yo nunca dije que con canciones se hagan revoluciones ni se pueda hacer poesía; yo canto cuando quiero y como puedo, sin aplausos ni silbidos. Vender o no no está entre mis preocupaciones, no compréis mis discos y escupidme encima.

 

¿ Según vosotros yo que interés tengo en estar aquí subido cantando ? Gozo mucho más emborrachándome, masturbándome, o, al límite, follando... si estoy de mal humor, entonces escribo, rebuscando entre nuestras miserias. Por lo general tengo cosas más serias que hacer, construir sobre los restos de un naufragio o mantenerme con vida.

Yo todo, yo nada, yo gilipollas, yo borracho, yo poeta, yo payaso, yo anarquista , yo fascista...

Yo maricón, yo, porque canto sé embaucar, yo falso, auténtico, genio, cretino... Yo solo aquí a las cuatro de la noche, la angustia, un poco de vino y ganas de blasfemar.

¿ Según vosotros qué ganas tengo yo de escuchar a quienquiera que tiene una inquietud? Naturalmente el médico me dice que estoy deprimido: ni siquiera sentado en el wáter dispongo de un momento para mí solo.-

Y yo, que siempre dije que era un juego, saber usar o no una cierta estrofa: compañeros, el juego se ha hecho pesado y tétrico, comprad mi trasero que lo vendo barato.

Colegas cantautores, selecto rebaño que se vende por las noches por unos cuantos millones. Vosotros que podéis hacéis muy bien en tener los bolsillos llenos y no sólo los cojones.

¿ Qué queréis que os diga? id y haced... total, siempre habrá, lo sabéis, un músico fracasado, un pío , un teórico, un Bertoncelli (2) o un cura dispuesto a decir pijadas.

Pero si yo hubiese sabido todo esto, conocido la causa y el pretexto, quizás haría lo mismo: me gusta escribir canciones, beber vino, me gusta armar jaleo, y además nací payaso, por lo que sigo adelante y no me quito, las ropas que suelo llevar: ¡ tengo aún muchas cosas que contar a quien me quiera escuchar, y a tomar por el culo lo demás !

(1) qualunquista: dícese del que sostiene una postura política basada en el "todos me dan igual"

(2) Riccardo Bertoncelli es un crítico musical. En la época en que Guccini escribe esta canción, había publicado en una revista una crítica de su último disco que, en resumidas cuentas, decía que Guccini ya no tenía nada nuevo que escribir y que había entrado en una dinámica de sacar un nuevo disco insulso y sin novedades cada año. Tras conocerse la canción, Guccini, arrepentido de su "calentón" ofreció a Bertoncelli modificar la letra y eliminar su nombre de ella. La respuesta de Riccardo Bertoncelli fue: "¡ Ni se te ocurra !". A resultas del incidente, Bertoncelli y Guccini se hicieron grandes amigos, hasta el punto de que Riccardo contribuyó decisivamente en la elaboración de la biografía de Guccini escrita junto con el periodista Massimo Cotto: " Un altro giorno è andato" ( Un día más se ha ido).

 

27/01/2008 14:38 Autor: undiaconguccini. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

Nino, no tengas miedo

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Como ya avancé en Titiritero, y en algún correo privado que envié anunciando la existencia de esta nueva bitácora, sus propósitos iniciales quedarán seguramente modificados por los vagabundeos de mi mente, y por el fluir de las cosas del que no siempre somos dueños. A estas alturas, ya he pensado más bien que, en lugar de un sitio para letras de Guccini, este será un sitio para letras de canciones que ronden mis neuronas el día de turno, e incluso a veces para otros propósitos, unidos, en general, eso sí, por la música de autor.

Así pues, hoy voy a meter una canción de Francesco de Gregori, "La leva calcistica della classe '68", del LP "Titanic", RCA Italia, 1982 ( si bien la canción es ya de 1980).

Más de uno la habréis oido en las películas de Gabriele Salvatores, pues aparece nada menos que en dos, que yo sepa: Marrakech Express y Mediterraneo (óscar a la mejor película en lengua no inglesa 1992 y que os recomiendo).

Sol sobre los tejados de los edificios en construcción, sol que pica sobre el campo de fútbol, y tierra y polvo que arrastra el viento, y quizás más tarde llueva.

Nino camina con aspecto de hombre adulto, con las botas de goma dura, 12 años y el corazón lleno de miedo.

Pero Nino, no tengas miedo de fallar el penalty: no es por esos detalles por los que se juzga a un jugador. Al jugador se lo descubre por su valentía, por su altruismo y por su fantasía.

Y quién sabe cuántos has visto, y cuántos verás aún... jugadores que han colgado las botas en cualquier parte y ahora ríen dentro de un bar. Y están emparejados desde hace diez años con una mujer a la que nunca han amado; quién sabe cuántos has visto, y cuántos aún verás.

Nino se dio cuenta desde el primer momento de que el entrenador parecía contento, de modo que puso el corazón en las botas y corrió más veloz que el viento. Cazó un balón que parecía embrujado, junto a su pie permanecía encolado; entró en el área, chutó sin mirar, y el portero no logró detenerla.

Pero Nino, no tengas miedo, de fallar el penalty, etc. , etc....

 

28/01/2008 14:00 Autor: undiaconguccini. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

Nuestra señora de la hipocresía

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( Interpretación libre de "Nostra signora dell'ipocrisisa", canción con letra y música de Francesco Guccini, grabada por primera vez en el álbum "Parnassius Guccinii", EMI, 1993)

Al final de la juerga permanecía en el aire un silencio extraño, unos rebuznaban con menos prepotencia, y otros gruñían en voz baja: en los desfiles de los modistos se transgredía con menos alegría, y en los rostros sacios y ya demasiado vistos parpadeaba la sombra de alguna enfermedad.

Un artesano de los titulares forzados escribió que Weimar ya se entreveía, y entre anuncios de galletas vi a un presentador de televisión llorar. Después la niebla bajó a puñados, y el barómetro apuntó una tempestad, nos despertamos más viejos y cansados, con un gusto amargo en la boca, y un círculo angelical sobre nuestras cabezas.

El miércoles de ceniza nos confesaron, bien o mal, que la fiesta ya se había acabao, y el Carnaval ya quedaba lejos. Y proclamaron penitencia, y salieron a pasear el cilicio, eructando austeros "hace falta paciencia", "¡ Siempre adelante, pero con juicio !" (1), e hicieron votos con cara astuta a Nuestra Señora de la Hipocresía, para que una mano lavase a la otra, todos culpables, amén, y amenazantes, rezando un poco, esparcieron incienso a su dios, siempre acusando, siempre buscando, al culpable que, ciertamente, no soy yo.

El domingo central de la Cuaresma hubo una procesión de Fulanas de Estado, de puteros de distintas pulgadas, de listos del "lo que se da no se quita", y repicaron todas las noches como campanas sonando a muerto, "Amen, Mea Culpa, et Miserere", pero ni un perro resucitaba.

Los aprovechados de las demandas populares, los cornetistas sin cortapisas, almidonaron un nuevo pudor, pusieron a punto un nuevo desdén, se movieron las primeras piezas con casto lujo y los concursos de la tele pagaron sus sobrios millones, y al público se anunció la bajada de la marea para hacernos volver a ser buenos.

Así, domingo tras domingo, fue una época verdaderamente abismal, aquel mes largo de la Cuaresma, rió la hiena, aulló la loba; estrellas, cometas, y otros prodigios facilitaron las conversiones, los molinos blancos se volvieron grises, y cándidos corderos ciertos ex-leones.

Sólo los pocos que se cabrearon dijeron que era el paso habitual utilizado por los mismos de siempre para armarla una vez más por lo bajo. Después todo calló, venció la razón, se aplacó el cielo, se posó el mar... solamente alguno, en Resurrección, lentamente, en silencio... volvió a pensar.

 

31/01/2008 23:00 Autor: undiaconguccini. Enlace permanente. Hay 1 comentario.


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