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Un día con Guccini

Guccini nunca dijo que con canciones se hagan revoluciones

Guccini nunca dijo que con canciones se hagan revoluciones

O, al menos, en la época de L'avvelenata , no lo había dicho. En sus propias palabras:

però non ho mai detto che a canzoni
si fan rivoluzioni
, si possa far poesia.

( pero yo nunca he dicho que con canciones se hagan revoluciones, o se pueda hacer poesía).

Ignoro si lo ha dicho después. De todos modos, la canción es de 1976, y, en mi opinión, no hubiera sido descabellado tener en cuenta que ya dos años antes, en Portugal, la historia de la Revolución de los Claveles va indisolublemente unida a la de Grandola , Vila morena.

Un clavel, una canción, ni una sola gota de sangre, y el fin de la prolongación absurda del epígono de Salazar, Caetano, que pudo pasar a la Historia como uno de los más destacados juristas de nuestro país vecino y, sin embargo, dejó su nombre unido para siempre a la asunción del poder no democrático y el mantenimiento más allá de lo comprensible de unas guerras coloniales que pocos obviaban ya que no comportaban, ni para Africa ni para Portugal, otra cosa que destrucción, empobrecimiento y muerte.

 

Trabajando en un sueño

Trabajando en un sueño

Desde 2007, y aun desde antes, mucha gente, entre ellos Alfredo Carreño, estamos trabajando en un sueño.... El sueño de hacer un Oviedo mejor. Anoche, me consta que Alfredo, mientras reflexionaba en modos y maneras de avanzar hacia el Oviedo al que todos los ovetenses aspiramos, escuchaba "Working on a dream", de Bruce Springstein......

Como no todos entendemos la lengua de Gordon Brown ( por no acudir al manido "la lengua de Shakespeare"), os pongo aquí un esbozo de traducción.

Ahí afuera las noches son largas, los días, solitarios...
Creo que tú y yo estamos trabajando en un sueño.
Yo estoy trabajando en un sueño.

Las cartas que he cogido son una mano difícil de jugar, querida,
de modo que he estirado la espalda y estoy trabajando en un sueño,
estoy trabajando en un sueño.

¡ Adelante !

Estoy trabajando en un sueño.
¡ Hay momentos en que me parece tan lejano !,
pero estoy trabajando en un sueño,
y no me cabe duda de que un día lo lograré.

La lluvia cae mientras yo trabajo con mi martillo,
mis manos se han vuelto ásperas de tanto trabajar,
estoy trabajando en un sueño... ¡ Vamos !

Estoy trabajando en un sueño
y aunque a veces parece que los problemas han venido para quedarse,
con nuestro amor venceremos las dificultades de cada día.

¡ Genial !

Luces en San Siro

Luces en San Siro


Tienen razón, tienen razón....
Me han dicho "es viejo todo lo que usted hace",
hablas de mujeres, de buenas costumbres,
de eso tienen ganas, por si no se había ya dado cuenta,
y ¿ qué le digo? Mire, no puedo... Yo, cuando he amado,
he amado dentro de sus ojos,
ojalá también entre sus brazos,
pero siempre he llorado por su felicidad.

Luces en San Siro, aquella noche
¿ qué tiene de extraño?,... todos hemos pasado por allí
¿ recuerdas el juego en la niebla ? Tú te escondes, y
si te logro encontrar, te hago el amor allí mismo....
Pero estás haciendo trampas, eso no vale... estás gritando,
así es demasiado fácil,
encontrarte, hacerte el amor, jugando con el tiempo,
sobre la hierba muerta, con el frío que hace aquí....

Pero el tiempo vuela, me han puesto en medio,
no soy capaz ya de negarme a nada, te veo, y,
a veces, quisiera decirte, pero, esta gente
a nuestro alrededor, ¿qué hace aquí?

Vive mi vida, vive tu vida,
total, tarde o temprano teníamos que terminar así,
reías, y, quizás, tenías una flor,
nunca te he entendido, nunca me entendiste.

Escribe, Vecchioni, escribe canciones,
que cuantas más escribes, mejor te salen.
Total, ¿ qué le importa a quien las escucha
si ella ha existido o no ha existido y a qué se dedica ?

Haz que te paguen, hazte valer,
que cuanto más agachas la cabeza más te dicen que sí,
y si tienes las manos sucias, mantenlas cerradas y nadie lo sabrá.

Milán mía, llévame contigo, hace tanto frío, me da todo tanto asco,
¡ no lo aguanto más !
Hagamos un cambio.... Llévate el poco dinero que tengo,
mi escasa celebridad,
y devuélveme, a cambio, mi viejo 600, mis veinte años,
y a la chica que tú sabes....

Milán, perdóname... Sólo bromeaba... Ya sé,
que nunca más encenderán luces en la noche de San Siro

( "Luci a San Siro", de Roberto Vecchioni, cantautor, letrista y escritor italiano, nacido en 1943 en Carate Brianza, Lombardía).

El loco de la colina

El loco de la colina

Un buen día le dio a un tal Paul McCartney, por escribir una canción titulada "The fool on the hill" (que, por cierto, aún sigue cantando en sus conciertos, la cantó en Gijón hace pocos años, junto a la olvidada hasta que la recuperó para sus "lives" Blackbird ).
 
Una excelente noche por la buena compañía en que comenzó, pésima por el insomnio que me hizo despertar de madrugada y no volver a dormir, me ha hecho a mí hacer un esbozo de traducción para quien no domine la lengua de Shakespeare.... Naturalmente, os recomiendo que, quienes sí tengais esa suerte, escuchéis el original.
 
La letra, en todo caso, dice "tal que asín":
 
El loco de la colina
( The fool on the hill, Paul McCartney, credited Lennon-McCartney, del álbum "Magical Mistery Tour", Parlophone, Capitol ( en definitiva, EMI ), 1967 )
Un día tras otro, sólo en la colina,
el hombre de la extraña sonrisa se mantiene perfectamente quieto,
si bien nadie quiere conocerle,
ya que ven que no es más que un loco,
y él nunca responde,
pero el loco de la colina ve el Sol ponerse,
y los ojos de su cabeza ven el mundo girar.
En su camino, con su cabeza en una nube,
el hombre de las mil voces habla en voz alta,
si bien nadie le escucha, ni al sonido que aparenta hacer,
y él parece no darse cuenta,
pero el loco de la colina ve el Sol ponerse,
y los ojos de su cabeza ven el mundo girar.
 
A nadie parece gustarle, todos saben lo que quiere,
si bien nunca muestra sus sentimientos,
pero el loco de la colina,
ve el Sol ponerse,
y los ojos de su cabeza,
ven el mundo girar.
Girar, girar, girar...
Él nunca les escucha, pues sabe que los locos son ellos.
No les gusta, pero el loco de la colina,
ve el Sol ponerse,
y los ojos de su cabeza ven el mundo girar....

 

Que tengas un feliz día , carpe diem!

 

Encuentro

Encuentro

Encuentro

--------------

 

 


Y echando una carrerita
me alcanzó por las escaleras...
Casi nada me pareció cambiado en ella.
La tristeza, después, nos envolvió como si fuera miel,
por el tiempo que había pasado para los dos.

El sol que ya se ponía
enrojecía la ciudad, un tiempo nuestra y ahora,
extranjera, increible y fría.
Como un momento de "deja vu", sombra de la juventud,
nos circundaba la niebla.

Coches parados nos miraban en silencio
viejos muros proponían nuevos héroes,
diez años que contarnos el uno al otro,
pero las frases permanecían dentro de nosotros.

¿ A qué te dedicas ahora ? ¿ Te acuerdas ?
¡ Qué bonitos eran nuestros tiempos !
Te escribí, y un año me dijeron que aún no habías vuelto...
Y después la cena en su casa,
mi nueva cortesía,
vajillas color nostalgia.

Y las frases casi como si fuéramos dos viejos,
recorrían sólo el tiempo pasado,
por primera vez vi aquellos espejos y entendí,
los cuadros, los tapetes y a sus padres.
Nuestros mitos ya muertos,
el descubrimiento de Hemingway,
el sentirse nuevos,
las cosas antes soñadas y ahora vistas.

Mi América y la suya, convertidas por la vida
en nuestra ciudad, tan triste.
Papeles y viento vuelan por la estación,
frío... y luces encendidas quizás exclusivamente para nosotros.

Y en definitiva, su situación,
igual, casi,a  una de nuestras películas:
como en una mala novela,
él se había suicidado por Navidad,
pero el triste relato parecía ser absorbido por la oscuridad.

Pobre amiga que narrabas diez años en pocas frases,
y yo los míos en un solo saludo.
Y pensaba, acunado por el vagón:
Querida amiga, el tiempo nos da y nos quita.
Nosotros avanzamos siempre en una dirección,
pero cuál es, y qué sentido tiene, amiga mía, ¿ quién lo sabe ?

Quedan los sueños intemporales,
las impresiones de un momento,
las luces en la oscuridad,
las casas medio vistas por la ventanilla del tren.

Somos algo que no permanece,
frases vacías en la cabeza,
y el corazón lleno de símbolos.

( "Incontro", de Francesco Guccini, del álbum "Radici", publicado por EMI Italia en 1972 )

 

The boxer

The boxer

Hoy llevo todo el día oyendo una y otra vez "The boxer", de Simon and Garfunkel.

Habitualmente suelo traducir las canciones, más mal que bien, pero esta es que

es una pena.... No me apetece destrozarla con una mala traducción, pues la fuerza

del original es tal que incluso una BUENA traducción ( que está claramente fuera

de mis posibilidades ) la destrozaría. Así que lamento que sólo la podais disfrutar

quienes conozcais una de las lenguas más habladas en Seventh Avenue....

 

Hela aquí:

I am just a poor boy though' my story's seldom told
I have squandered my resistance for a
pocketful of mumbles such are promises
All lies and jests still a man hears what he
wants to hear and disregards the rest

When I left my home and my family
I was no more than a boy in the company, strangers
In the quiet of the railway station running scared

Laying low seeking out the poorer quarters where the ragged people go
Looking for the places only they would know

li, li , li.... lililili, li, li, li, li , li, li...

Asking only workman's wages
I come looking for a job but I get no offers
Just a "Come on!" from the whores on Seventh Avenue
I do declare there were some times when I was so lonesome
I took some comfort there

Then I'm laying out my winter clothes and wishing I was gone
going home,
where the New York City winters aren't bleeding me,
leading me, going home.

In the clearing stands a boxer and a fighter by his trade
and he carries the reminders of ev'ry glove that laid him down
or cut him till he cried out in his anger and his shame
"I am leaving, I am leaving..."
But the fighter still remains

Estrellas negras vieron por sus venas... y nadie quiso preguntar

Estrellas negras vieron por sus venas... y nadie quiso preguntar

Ayer hablaba yo en Titiritero de Palabras de la fuerza que aporta a las personas con problemas el tener la ayuda o colaboración de otros seres humanos, sin que necesariamente tengan que ser premios Nobel de Medicina, ni expertos en nada. La unión hace la fuerza, y la fuerza mueve montañas.... La socialización es un instrumento de primer orden en la lucha contra muchos de los males que afligen esta parte del mundo en que la mayoría de la gente no tenemos problemas para acceder a comida, pero media población toma antidepresivos...

A veces , sin embargo, ocurre lo contrario.... vemos gente con problemas, y miramos para otro lado. Siempre, desde que era muy pequeñito y la canción sonaba por todas partes, me llamó mucho la atención ese verso de la canción "Clara", del cantautor valenciano Joan Baptista Humet... "estrellas negras vieron por sus venas, y nadie quiso preguntar". Si alguien se hubiera tomado la molestia de preguntar, quizás Clara estaría hoy entre nosotr@s, e incluso podría estar desempeñando una rica labor social en un trabajo que aportase al bienestar de los demás.... ¡ Es tan sencillo mirar para otro lado !

Procedo a poner la letra completa de la canción, os emplazo a reescucharla, después de tantos años, y a reproducir su famoso silbido... quizás la próxima vez que veais estrellas negras, os venga a la mente el silbido, y os mueva a preguntar... Feliz día.

Clara ( Joan Baptista Humet )

Clara, distinta Clara
extraña entre su gente,
mirada ausente.
Clara a la deriva,
no tuvo suerte al elegir
la puerta de salida.
Clara, abandonada,
en brazos de otra soledad
Esperando hacer amigos
por la nieve
al abrigo de otra lucidez
Descubriendo mundos
donde nunca llueve
escapando una y otra vez.
Achicando penas para navegar
Estrellas negras
vieron por sus venas
y nadie quiso preguntar.

Clara, se vio atrapada,
abandonó el trabajo,
se vino abajo,
Clara, languidecida,
perdida en un camino
de ansiedades y ambrosías.
Clara, no dijo nada
y un día desapareció,
recorriendo aceras,
dicen que la vieron
ajustando el paso a los demás
intentando cualquier cosa
por dinero,
para hincarse fuego
una vez más
Esa madrugada
Clara naufragó
tenía el mar del miedo
en la mirada
las ropas empapadas
y el suelo por almohada
y lentamente amaneció.

Esta soy yo

Esta soy yo

Di solito, in questo blog, cerco di tradurre delle canzoni italiane allo spagnolo....

Oggi, non so perché, ho deciso di tradurne una spagnola all'italiano.

Trattasi di una canzone del gruppo spagnolo "El sueño de Morfeo". Il gruppo è stato creato da due musici asturiani ed una cantante ed autora nata alle isole Canarie, Raquel del Rosario, più conosciuta al mondo, negli ultimi tempi dal fatto che è da due anni la moglie del pilota di Formula 1 Fernando Alonso.

Nel 2006, il gruppo cominció a cantare questa canzone, intitolata "Esta soy yo" . Eccola qua, più o meno:

Questa sono io

Questa sono io...

Dicono che sono

un libro senza argomento,

che non so se vado o vengo

che mi perdo tra i miei sogni...

Dicono che sono una foto in bianco e nero,

che dovrei dormire di più, che il mio brutto carattere è più forte di me...

Dicono che sono una ragazza normale,

con piccole manie che fanno disperarsi,

che non so bene dove sono il bene ed il male,

dov'è il mio posto...

E questa sono io, paurosa e decisa,

una specie in estinzione, reale come la vita.

E questa sono io, e ora è arrivato il mio momento,

non voglio rifiutarmi, non voglio perdere il tempo....

Questa sono io... Questa sono io...

Dicono che vado

come un cane senza il proprietario, come una nave senza mare, come un anima senza il suo corpo.

Dicono che sono un oceano di gelo, che dovrei ridere di più e starmi zitta un po' di meno...

E questa sono io.... questa.... sono io !

Si es que ya no queda moral, Condesa

Si es que ya no queda moral, Condesa

Érase una vez en una ciudad llamada Roma una familia de ricos de toda la vida, a la que, fíjate qué cosas pasan, pues les salió un hijo rojo. Encima, por si esto fuera poco, ¡ va y se les hace cantautor ! Lo primero, quizás pase... Lo segundo ya es la gota que colma el vaso. Ni siquiera el grandísimo Fabrizio de Andrè logró jamás que muchísimos le perdonaran esto último. Sobre todo, la madre de su segunda compañera sentimental: mira que ir a unirse su hija a un hombre casado ( probablemente el hecho de que no existiera en aquel entonces en Italia la posibilidad de divorciarse tuviera mucho que ver) ¡ y encima músico !

Será por un cierto elitismo a la inversa, tiradme la primera piedra quien querais si soy culpable de ello, pero siempre me han ofrecido muchas dudas los ricos que son más rojos que nadie. El caso es que Pietro escribió en 1966 una canción que habría de convertirse en uno de los símbolos del 68 italiano y que aún hoy es el canto de los más radicales, o el de los espíritus más templados, en ese sentido, como más bien soy yo, cuando nos sienta mal el haber olido algún corcho :-)

Algunos párrafos no me gustan, al menos sin oler corchos antes, pero voy a traducir otros.

Condesa, de Pietro Pietrangeli

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Menuda historia, Condesa, en la fábrica de Aldo....

Han montado una huelga esos cuatro ignorantes,

querían, fíjese usted, que les subieran los salarios,

gritaban, imagínese, que estaban siendo explotados.

Y cuando ha llegado la policía

esos cuatro zarrapastrosos se han puesto a gritar aún más fuerte,

han llenado de sangre el patio y las puertas,

quién sabe cuánto tiempo llevará limpiarlas.

¿ Sabe, querida mía, lo que me ha dicho un querido pariente de la ocupación?

Que esa gentuza encerrada allí dentro, el amor libre practicaba

Por otra parte, querida mía, ¿ de qué se sorprende ?

¡ si hasta el obrero quiere que su hijo sea médico !

Imagínese dónde vamos a ir a parar....

¡ Si es que ya no queda moral, Condesa !

 

El arriesgado vuelo del ánade

El arriesgado vuelo del ánade

Esta canción es, obviamente, una metáfora de la vida. Es fuerte, con esa proporción de dificultades que se nos oponen, pero lo verdaderamente significativo es el final: vengan como vengan, lo importante es tirar para adelante. La canción pertenece al álbum "Amerigo", publicado en 1978 por EMI Italia.

Cinco ánades volaban hacia el Sur. Muy antes de tiempo el invierno ha llegado; cinco ánades en vuelo verás, contra el sol velado, contra el sol velado.

Ni un solo ruido en la taiga, sólo un relámpago instantáneo, un mordisco cruel: cuatro ánades en vuelo verás, y una presa caer.

Cuatro ánades en vuelo verás. Cuánto dista la tierra que las nutriva, y cuánto la tierra que las nutrirá, y el invierno ya llega, y el invierno ya llega.

El día parece no acabar jamás, blanca, sopla y ciega en el viento la nieve, sólo tres ánades en vuelo verás, y con un vuelo ya cansado.

Qué es lo que piensan, nadie lo sabrá, nada piensan el invierno  la grande llanura, y en nada el hielo que el suelo troceará con un grito que dura, con un grito que dura.

El rebaño vuela, vuela hacia el Sur, nada existe ya alrededor excepto el sueño y el hambre, sólo dos ánades en vuelo verás, y el Sur ya se vislumbra.

Cinco ánades salieron hacia el Sur, quizás sólo veremos a una llegar, pero su vuelo, sin duda significa, que era necesario volar, que era necesario volar.... que era necesario.... ¡ Volar ! 

Tiempos de incertidumbre

Tiempos de incertidumbre

Filemazio, personaje a caballo entre la realidad y la leyenda, sabio entre dos mundos y dos eras, geográficamente entre Oriente y Occidente, temporalmente entre los últimos tiempos del Imperio de Oriente y la pujanza de otros pueblos. Desconcertado, pues incluso la sabiduría que le habían transmitido en algo tan aparentemente inmutable ( en periodos cortos de tiempo ) como la posición aparente de las estrellas se le desvanecía.

Y uno se pregunta si en este siglo XXI a caballo entre las consecuencias de las Revoluciones Industriales y las incertidumbres generadas por el exceso de dióxido de carbono en la atmósfera no somos todos un poco él.

De nuevo esta noche ha salido la luna, ahogada en un color demasiado rojo y vago. Venus no se ve, se ha ofuscado, la punta de la pluma se ha roto en pedazos...

¿ Qué horóscopo puedes hacer esta noche, Mago ?

Yo, Filemazio, protomedico, matemático, astrónomo, quizás sabio, reducido como un ciego a dar vueltas sin fin, no tengo los conocimientos o el valor para adivinar, y permanezco aquí esperando el retorno, y debo decir, debo decirlo, que quizás soy demasiado viejo para entender, que he perdido mi mente en quién sabe qué abuso u ocio, que están mutando los astros en las noches de equinoccio.

 

O quizás yo, quizás yo, he infravalorado este nuevo dios. Leo en mis señales que algo está cambiando, si bien es un débil presagio que no dice cómo ni cuándo.

Bajaba la otra noche, casi inconscientemente  al puerto Bosphoreion, allí donde se pierde la tierra en el mar, casi hasta la nada, y luego reaparece la tierra, y ya no es Occidente. ¿ Qué le importa a este mar ser azul o verde ?

Oía los cánticos  obscenos de los embriagados, de gente de mirada malvada y vacía, hipódromo, burdel, soldados nórdicos.... Romanos y Griegos, gritad... ¿ dónde os habéis ido ? Oía maldecir en germánico y en gótico.

Ciudad absurda, ciudad extraña, de este emperador esposo de una Puta, de plebes sin mesura, laberintos e impiedad, de bárbaros que puede sepan ya de la verdad.

De filósofos, y de prostitutas, suspendida entre dos mundos y dos eras. Fortuna y edad han decidido un día no muy lejano, si bien el destino requeriría que escogiesen mi mano, pero....

Bizancio quizás es sólo un símbolo insondable, cruel y ambiguo, como esta vida. Bizancio es un mundo al que nunca me llegué a acostumbrar, Bizancio es un sueño incompleto.

Quizás Bizancio nunca ha existido, y ahora es ya de día. Lucifer ya ha salido, y se alza un poco de viento. Hace frío aquí en la torre, o quizás soy yo quién así lo siente, anciano y enfermo. Confundo vida y muerte, no sé cuál de ellas ha pasado, me cubro la cabeza con mi sombrero y dejo de sentir, y me duermo... y me duermo.

 

Nuestra señora de la hipocresía

Nuestra señora de la hipocresía

( Interpretación libre de "Nostra signora dell'ipocrisisa", canción con letra y música de Francesco Guccini, grabada por primera vez en el álbum "Parnassius Guccinii", EMI, 1993)

Al final de la juerga permanecía en el aire un silencio extraño, unos rebuznaban con menos prepotencia, y otros gruñían en voz baja: en los desfiles de los modistos se transgredía con menos alegría, y en los rostros sacios y ya demasiado vistos parpadeaba la sombra de alguna enfermedad.

Un artesano de los titulares forzados escribió que Weimar ya se entreveía, y entre anuncios de galletas vi a un presentador de televisión llorar. Después la niebla bajó a puñados, y el barómetro apuntó una tempestad, nos despertamos más viejos y cansados, con un gusto amargo en la boca, y un círculo angelical sobre nuestras cabezas.

El miércoles de ceniza nos confesaron, bien o mal, que la fiesta ya se había acabao, y el Carnaval ya quedaba lejos. Y proclamaron penitencia, y salieron a pasear el cilicio, eructando austeros "hace falta paciencia", "¡ Siempre adelante, pero con juicio !" (1), e hicieron votos con cara astuta a Nuestra Señora de la Hipocresía, para que una mano lavase a la otra, todos culpables, amén, y amenazantes, rezando un poco, esparcieron incienso a su dios, siempre acusando, siempre buscando, al culpable que, ciertamente, no soy yo.

El domingo central de la Cuaresma hubo una procesión de Fulanas de Estado, de puteros de distintas pulgadas, de listos del "lo que se da no se quita", y repicaron todas las noches como campanas sonando a muerto, "Amen, Mea Culpa, et Miserere", pero ni un perro resucitaba.

Los aprovechados de las demandas populares, los cornetistas sin cortapisas, almidonaron un nuevo pudor, pusieron a punto un nuevo desdén, se movieron las primeras piezas con casto lujo y los concursos de la tele pagaron sus sobrios millones, y al público se anunció la bajada de la marea para hacernos volver a ser buenos.

Así, domingo tras domingo, fue una época verdaderamente abismal, aquel mes largo de la Cuaresma, rió la hiena, aulló la loba; estrellas, cometas, y otros prodigios facilitaron las conversiones, los molinos blancos se volvieron grises, y cándidos corderos ciertos ex-leones.

Sólo los pocos que se cabrearon dijeron que era el paso habitual utilizado por los mismos de siempre para armarla una vez más por lo bajo. Después todo calló, venció la razón, se aplacó el cielo, se posó el mar... solamente alguno, en Resurrección, lentamente, en silencio... volvió a pensar.

 

Nino, no tengas miedo

Nino, no tengas miedo

Como ya avancé en Titiritero, y en algún correo privado que envié anunciando la existencia de esta nueva bitácora, sus propósitos iniciales quedarán seguramente modificados por los vagabundeos de mi mente, y por el fluir de las cosas del que no siempre somos dueños. A estas alturas, ya he pensado más bien que, en lugar de un sitio para letras de Guccini, este será un sitio para letras de canciones que ronden mis neuronas el día de turno, e incluso a veces para otros propósitos, unidos, en general, eso sí, por la música de autor.

Así pues, hoy voy a meter una canción de Francesco de Gregori, "La leva calcistica della classe '68", del LP "Titanic", RCA Italia, 1982 ( si bien la canción es ya de 1980).

Más de uno la habréis oido en las películas de Gabriele Salvatores, pues aparece nada menos que en dos, que yo sepa: Marrakech Express y Mediterraneo (óscar a la mejor película en lengua no inglesa 1992 y que os recomiendo).

Sol sobre los tejados de los edificios en construcción, sol que pica sobre el campo de fútbol, y tierra y polvo que arrastra el viento, y quizás más tarde llueva.

Nino camina con aspecto de hombre adulto, con las botas de goma dura, 12 años y el corazón lleno de miedo.

Pero Nino, no tengas miedo de fallar el penalty: no es por esos detalles por los que se juzga a un jugador. Al jugador se lo descubre por su valentía, por su altruismo y por su fantasía.

Y quién sabe cuántos has visto, y cuántos verás aún... jugadores que han colgado las botas en cualquier parte y ahora ríen dentro de un bar. Y están emparejados desde hace diez años con una mujer a la que nunca han amado; quién sabe cuántos has visto, y cuántos aún verás.

Nino se dio cuenta desde el primer momento de que el entrenador parecía contento, de modo que puso el corazón en las botas y corrió más veloz que el viento. Cazó un balón que parecía embrujado, junto a su pie permanecía encolado; entró en el área, chutó sin mirar, y el portero no logró detenerla.

Pero Nino, no tengas miedo, de fallar el penalty, etc. , etc....

 

La envenenada

La envenenada

( De "L'avvelenata, canción del disco publicado por EMI music Italia spa en 1976 "Via Paolo Fabbri, 43" ). Letra y música de Francesco Guccini.

 

Pero si yo hubiese sabido todo esto, conocido la causa y el pretexto, las actuales conclusiones, ¿ creéis que por estos cuatro duros, esta mierda de gloria habría escrito canciones?

Está bien, admito que me he equivocado, admito mi crucifixión y que así sea, pido tiempo, soy de mi familia, por grande que esta sea , el primero en haber estudiado...

Mi padre en el fondo tenía razón cuando decía que la pensión es verdaderamente importante. Mi madre, en absoluto se equivocaba cuando decía que un licenciado vale más que un cantante. Joven ingenuo yo he perdido la cabeza, haya sido por los libros o por mi provincianismo, una polla en el culo, acusaciones de arribismo, dudas de "qualunquismo" (1) es todo lo que me queda.

Ustedes, críticos, personajes austeros, militantes severos, ruego me excusen Vuesas Señorías;

si bien yo nunca dije que con canciones se hagan revoluciones ni se pueda hacer poesía; yo canto cuando quiero y como puedo, sin aplausos ni silbidos. Vender o no no está entre mis preocupaciones, no compréis mis discos y escupidme encima.

 

¿ Según vosotros yo que interés tengo en estar aquí subido cantando ? Gozo mucho más emborrachándome, masturbándome, o, al límite, follando... si estoy de mal humor, entonces escribo, rebuscando entre nuestras miserias. Por lo general tengo cosas más serias que hacer, construir sobre los restos de un naufragio o mantenerme con vida.

Yo todo, yo nada, yo gilipollas, yo borracho, yo poeta, yo payaso, yo anarquista , yo fascista...

Yo maricón, yo, porque canto sé embaucar, yo falso, auténtico, genio, cretino... Yo solo aquí a las cuatro de la noche, la angustia, un poco de vino y ganas de blasfemar.

¿ Según vosotros qué ganas tengo yo de escuchar a quienquiera que tiene una inquietud? Naturalmente el médico me dice que estoy deprimido: ni siquiera sentado en el wáter dispongo de un momento para mí solo.-

Y yo, que siempre dije que era un juego, saber usar o no una cierta estrofa: compañeros, el juego se ha hecho pesado y tétrico, comprad mi trasero que lo vendo barato.

Colegas cantautores, selecto rebaño que se vende por las noches por unos cuantos millones. Vosotros que podéis hacéis muy bien en tener los bolsillos llenos y no sólo los cojones.

¿ Qué queréis que os diga? id y haced... total, siempre habrá, lo sabéis, un músico fracasado, un pío , un teórico, un Bertoncelli (2) o un cura dispuesto a decir pijadas.

Pero si yo hubiese sabido todo esto, conocido la causa y el pretexto, quizás haría lo mismo: me gusta escribir canciones, beber vino, me gusta armar jaleo, y además nací payaso, por lo que sigo adelante y no me quito, las ropas que suelo llevar: ¡ tengo aún muchas cosas que contar a quien me quiera escuchar, y a tomar por el culo lo demás !

(1) qualunquista: dícese del que sostiene una postura política basada en el "todos me dan igual"

(2) Riccardo Bertoncelli es un crítico musical. En la época en que Guccini escribe esta canción, había publicado en una revista una crítica de su último disco que, en resumidas cuentas, decía que Guccini ya no tenía nada nuevo que escribir y que había entrado en una dinámica de sacar un nuevo disco insulso y sin novedades cada año. Tras conocerse la canción, Guccini, arrepentido de su "calentón" ofreció a Bertoncelli modificar la letra y eliminar su nombre de ella. La respuesta de Riccardo Bertoncelli fue: "¡ Ni se te ocurra !". A resultas del incidente, Bertoncelli y Guccini se hicieron grandes amigos, hasta el punto de que Riccardo contribuyó decisivamente en la elaboración de la biografía de Guccini escrita junto con el periodista Massimo Cotto: " Un altro giorno è andato" ( Un día más se ha ido).

 

Aún tengo la fuerza

Aún tengo la fuerza

( De "Ho ancora la forza", canción con letra de Luciano Ligabue y Francesco Guccini y música de Luciano Ligabue, perteneciente al álbum "Stagioni", publicado en 2000 por EMI (sitio oficial) ).

Aún tengo la fuerza necesaria para caminar, para golpear contra las cosas por no dejarlo estar, aún tengo la fuerza que se precisa cuando dices "Empezamos de nuevo".

Aún tengo la fuerza de mirar a mi alrededor , mezclando mis palabras con dos paquetes de cigarrillos al día, de que no tenga problema en encontrarme quien quiere que sea como siempre he sido.

Vivo aquí en mi casa, en esta misma calle que nunca sabes si existe. He ido muchas veces al mundo, y del mundo he vuelto siempre con vida...

Aún tengo la fuerza de continuar contandoos mis historias de siempre; cómo puedo amar; todos esos errores que por un motivo u otro sé siempre cómo volver a cometer de nuevo.

Y aún tengo la fuerza de pedir excusas, o de cabrearme con la conciencia ofendida... De deciros que, pase lo que pase, mi parte podéis darla por segura.

Aún tengo la fuerza de no tirarme para atrás, de escoger mi vida masticando cada metro, de hacer la cuenta de los amigos que se han ido y decir: nos vemos más adelante.

Y aún tengo la fuerza de escoger palabras, por juego o por el gusto de poder desfogarme, porque, guste o no, ha resultado que es lo que sé hacer.

Vivo, siempre, aquí en mi casa, etc., etc.... 

Un nuevo estilo

Un nuevo estilo

Llevo algo así como siete años tratando de traducir TODAS las canciones de Francesco Guccini en mi página web. El fracaso ha sido absoluto. A día de hoy, en mi página personal de Telecable tengo menos canciones del vate de Pàvana que en el sitio original que mantenía en Geocities.

 

La explicación principal es la pereza: no me apetecía codificar HTML, además, las posibilidades del lenguaje para poner la canción a dos columnas, con el texto original a la izquierda, en italiano, y mi versión española a la derecha son limitadas y ninguna me convence, lo cual me desincentiva para iniciar el esfuerzo.

 

Entre tanto, ha surgido con fuerza la blogosfera, una de cuyas características es la facilidad de creación de una nueva página: basta un simple click. De modo que he tomado dos decisiones:

1) comenzar las versiones en español de las canciones de Francesco en este blog

2) ir incorporándolas a mi página web pero sin la versión original, que se obtiene con una simple búsqueda en google en múltiples sitios o se puede escuchar en el disco.

Bienvenidos y espero que disfrutéis del mismo placer que disfruto yo leyendo mis pésimas traducciones de las letras de un autor que, para mi gusto, merece más el Nobel de literatura que más de uno que lo ha ganado. Pero esa es otra historia del espacio profundo. (1)

Que tengas un buen día.

(1) Historias del espacio profundo es una serie de cómics aparecidos por entregas en una revista y, posteriormente, recogidas en un volumen, debidas a Franco Bonvicini, más conocido como Bonvi y al propio Guccini. Se trata de siete historias, si bien sólo cinco de ellas son debidas a los dos autores: las otras dos las tuvo que escribir Bonvi en solitario debido a a que Francesco se marchó inesperadamente a Estados Unidos tras los pasos de su novia de aquel momento. Pero esa es otra historia, que quizás contemos cuando dediquemos el "post" a la canción 100, Pennsylvania Ave. , una de las pocas que aún tiene entrada en mi página.